Historia de la fotografía desde el desnudo.

Vuelvo. Aqui vuelvo al blog después de tenerlo abandonado una buena temporada. En este tiempo he estado intentando sacar adelante el proyecto Fanbuloso, pero una situación en mi familia me ha hecho vivir el peor momento de mi vida, del que aún me recupero. A si que perdonadme si estoy tan reflexiva, tan redicha y existencialista. Pasar un duelo te cambia la vida, cambia tu manera de ver las cosas y desmonta tu vida por completo; una ausencia tan grande como la que estoy viviendo te da la vuelta al cerebro, y dejas de ser la misma persona. Es entonces momento de levantarse y seguir, porque desgraciadamente la vida no te da otra opción.

A si que nada, he vuelto flojucha y sin ganas de hacer mucho, pero estoy aqui intentándolo que es lo importante. Y he vuelto con ganas de hablaros de historia, de haceros reflexionar un poquito, y si puedo aportaros una visión más amplia sobre el desnudo en fotografía. Al final del artículo tenéis un par de fotos de la última sesión de desndo que hice.

Hoy en día, no nos cabe duda de que la fotografía de desnudo está tan legitimada como cualquier otro arte ¿O no es así?

No, lo cierto es que aún no lo consigue ser. Los desnudos fotográficos lo han tenido muy difícil para que los revisemos con una mirada artística, y aún hoy hay mucha gente que asocia el desnudo con lo pornográfico o erótico. Quizás esto se deba por una sobre-saturación de la explotación del cuerpo en imágenes como objeto de deseo, cargado de connotaciones sexuales. Todos los días vemos por diversos medios de comunicación imágenes sugerentes, algunos desnudos y otros insinuantes. El cuerpo se utiliza para vender, y a menudo apelan a nuestros instintos más básicos para conseguirlo.

Si, el cuerpo tiene sexo, pero un desnudo no tiene porqué ser sexual. Hay imágenes muy cotidianas de personas vestidas que pueden llegar a ser más sexuales que un cuerpo al descubierto.

¿Por qué digo esto? Porque la fotografía aún arrastra esa lacra consigo, la del realismo, lo “obsceno del realismo” que algunas personas perciben en este arte. Y sin embargo, apreciamos una escultura que muestra un desnudo, como algo bello y nada pornográfico.

Vaya conflicto. ¿Qué enseñar, que no enseñar? ¿Dónde está la línea de lo artístico en este caso? Este conflicto en el que participan la moral, el arte, el no arte, etc, nos viene desde finales del siglo XIX. Ahí es nada.

Nace nuestra preciosa disciplina en 1816 de la mano de Niépce. La fotografía en esta época parece tener un carácter meramente técnico y se dedica a registrar la realidad con una finalidad antropológica. Se retratan hombres desnudos que caminan, mujeres desnudas con los brazos extendidos. Es el caso de Eadweard Muybridge. En toda esta sobriedad se encuentran aplicaciones médicas a la fotografía (registrar cambios en el cuerpo, movimiento, dimensiones…) Pero esto era socialmente rechazado, ni si quiera los desnudos soportados por una base científica tuvieron el apoyo de la sociedad.

Muybridge

 

Como ya hemos comentado, la fotografía tenía un carácter meramente práctico, y por ello muchos fotógrafos realizaron fotografías de desnudo para pintores. Esto era mucho más sencillo que tener a una modelo en vivo aguantando una postura imposible durante horas. Y por supuesto, la pintura basada en una fotografía de desnudo tenía toda la legitimidad del arte, respaldada por una historia ancestral.

¿Cuándo la fotografía de desnudo se empieza a integrar en la mirada artística? Obviamente cuando empieza a copiar a su compañera, referente natural: la pintura. Es aquí cuando nace el movimiento fotográfico llamado pictorialismo, que trata de imitar la estética, muchas veces impresionista, de la pintura. Esto se consigue muchas veces mediante desenfoques, lentes empañadas, telas que difuminan la imagen sobre los objetivos, etc. Es ahora cuando el desnudo potencia ese carácter artístico, y en el que muchos fotógrafos se van a apoyar para legitimar sus obras. Un gran ejemplo de esto es Julia Margaret Cameron, con desnudos inocentes que recuerdan historias infantiles, con hadas y princesas.

Julia Margaret Cameron

 

La fotografía también se respaldará en este impresionismo fotográfico con la democratización de la fotografía gracias a los hermanos Eastman con sus baratísimas cámaras Kodak. Ahí los fotógrafos “de verdad” se desmarcan del realismo que retrata la gente corriente, con verdaderos artificios fotográficos. Es la misma historia de siempre, otra gran conocida; la del intrusismo profesional. Pues ahí nace otro de los conflictos que tenemos hoy en día. Y se refuerza con lo digital.

Pues bien, parecía que un desnudo sin más, jamás sería visto con buenos ojos por la critica cultural del momento.

La posibilidad de reproducir imágenes en masa, la democratización de la fotografía y el cambio de mentalidad tras la Primera Guerra Mundial, desecharon el pictorialismo como movimiento fotógrafico dando paso al realismo. En este momento histórico el desnudo empieza a ser más visible, pero con tintes plenamente sexuales. Sin embrago, en los años 20 el desnudo también empieza a tomar su dirección artística de la mano de artistas tan famosos como Man Ray.

Tras la Segunda Guerra Mundial aparecen publicaciones como la mítica Play Boy con sus desnudo más que sugerentes. El cuerpo femenino empieza a ser un fetiche, un objeto de culto y admiración. Es en este momento, en el que se empiezan a formar los cánones de belleza en torno a la mujer que tanto determinarán la estética posterior de la fotografía de moda.

Play boy 1964

 

A partir de 1950 el desnudo entra con fuerza en las galerías de arte y en numerosas publicaciones. En los sesenta triunfa el desnudo explícito, la provocación y reivindicación en imágenes de la sexualidad de la mujer. Gracias a este carácter rupturista en la fotografía, las imágenes de éstos años son verdaderas obras de arte.

Podemos fijarnos en las obras de Helmut Newton, Ralph Gibson, Ellen Von Unwerth o George Platt Lynes.

Helmut Newton

 

A partir de los años 80, el desnudo se desdobla en dos corrientes. Imágenes de mujeres imposibles, de belleza inalcanzable, las que componen y refuerzan nuestros cánones de belleza actuales. Suelen ser estas las imágenes más predominantes en nuestra cultura visual, muy presentes en el mundo de la moda. La moda nos vende sueños, y tanto las fotografías, como sus mujeres son pura ficción. Ejemplos de ello son los fotógrafos Mario Testino, David LaChapelle o Steven Klein.

LaChapelle

 

Por otra parte aparece un movimiento muy fuerte de desnudos muy ligados a lo cotidiano. Tanta saturación de imágenes de cuerpos espectaculares provocó una reacción adversa y reivindicativa que trataba de mostrar los cuerpos de las mujeres tal y como eran: con sus curvas, sus arrugas, sus celulitis, sus formas diversas… En definitiva: belleza femenina real. The Nu Project es una de éstas corrientes que muestran a las mujeres tal y como son, todas distintas y bellas en su plenitud. Personalmente, me encanta su estilo.

The Nu Project

 

Ambas corrientes se mantienen muy fuertes hoy en día.

Con esta visión de la historia de la fotografía a través del desnudo quiero remarcar la importancia de esta disciplina, pues le aportó a la fotografía una base temática, la cual ayudó en cierta medida a asentar su legitimidad como arte. Y por otra parte la difusión de fotografías de desnudos mostró el cuerpo de la mujer como algo natural alegando libertad sexual y derechos por conquistar con el feminismo.

Os muestro un par de fotos de la última sesión de desnudo que hice. Aunque me encanta la fotografía de moda y toda su parafernalia, también soy muy partidaria de mostrar los cuerpos de las mujeres como son. A veces creo que nos falta, en nuestra cultura visual, imágenes de desnudos realistas. Esto ayudaría mucho a relativizar los canones de belleza que marca la fotografía de moda, que no son más que una mera ficción, deberíamos verlos como tal.

En esta serie quiero mostrar un cuerpo que renace. La protagonista es una luchadora nata. Las cicatrices son un símbolo de belleza infinita en un cuerpo. Son, en este caso, trofeos de una lucha ganada contra una enfermedad. Otras veces las cicatrices son un indicio de que se está librando una batalla dentro del cuerpo, una línea fina, un corte entre la vida y la muerte. Muestra cómo somos realmente, vulnerables ante la vida con un destino incierto.

El renacer

Oceano desnudo

En este caso, las heridas son belleza, porque son vida.

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